Del desierto a la playa

DV. Los niños saharauis ya han llegado a Gipuzkoa para pasar los dos meses del verano con sus familias de acogida. Durante los dos próximos meses disfrutarán de las mismas condiciones que cualquier niño de su edad que viva aquí. A primera hora de la mañana de ayer llegaron al aeropuerto de Loiu los 436 niños que estarán en el País Vasco dentro del programa Vacaciones en Paz. Todos ellos se han ganado este viaje, sólo para los que mejores notas tengan. A Gipuzkoa han venido 187, de entre 7 y 12 años, procedentes de los campamentos de refugiados de Tinduf.

Ayer por la mañana fueron recibidos los 32 que se van a quedar en Donostia por sus familias de acogida en el renovado Albergue de Ulía. Los que habían venido en años anteriores se reencontraron con sus padres y hermanos guipuzcoanos, y otros, en cambio, conocieron por primera vez a la que va a ser su familia en los próximos dos meses.
Con estas vacaciones los niños tendrán una vida estable, en alimentación e higiene, que les será beneficioso para el día a día en los diez meses que vayan a estar en el campamento. Este es uno de los principales objetivos del viaje, ya que muchos de ellos tienen problemas de salud debido a las duras condiciones en las que viven. Las infecciones de oído, parásitos o los problemas de anemia son comunes por la falta de agua y las altas temperaturas, que llegan a alcanzar los 50 grados.
Los niños que vienen aquí proceden de cinco campamentos de refugiados en el desierto de Argelia: Smara, El Ayoun, Ausserd, Dakhla y el conocido como 27 de febrero, en el que hay una escuela de mujeres. Fueron construidos de manera provisional, pero todos los niños que llegan a Gipuzkoa han nacido allí.
Desde hoy hasta el 11 de septiembre que tendrán que regresar, conocerán paisajes y elementos que quizás no hayan visto nunca, como el agua potable, los interruptores, las piscinas o el mar, cosas que suelen tener gran aceptación entre éstos niños año tras año. Las diferentes asociaciones que promueven su llegada también organizan actividades voluntarias en cada zona con los que pueden conocer la isla, la playa, etc. y algunos podrán incluso aprender a nadar. Además, en muchas localidades guipuzcoanas se organizan fiestas de recibimiento en las que se conocen y conocen los juegos y fiestas populares. El próximo 22 de julio será una de ellas, en el haurtxoko de Gros, y el 30 habrá otra en la plaza Nafarroa donde estarán también los niños que han venido de Rusia y Chernobil.
Niños sordos
Desde hace tres veranos los niños con problemas de audición también optan a este viaje y cada año su número va en aumento desde los dos primeros que llegaron. Este año son cinco los niños sordos que han llegado, todos ellos a Vizcaya.
El principal objetivo en este caso es que aprendan a utilizar el lenguaje de signos, que no dominan dado que pocos pueden expresarse en él porque no todos sus familiares y amigos lo conocen. Además, se les realizarán pruebas médicas específicas para ofrecerles soluciones para cuando regresen a sus casas.

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